Latin American Writers

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Francisco Antúnez Corrales: La Tardeada

[en] El escritor Francisco Antúnez Corrales vive y trabaja en lo que los expertos de seguridad internacional han denominado uno de los lugares más peligrosos del hemisferio. El valle que Francisco considera su hogar, es conocido por la gente como “Tierra Caliente,” y se encuentra en el estado de Guerrero, al suroeste de México.

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Francisco Antúnez Corrales

Varios de los carteles más violentos del país operan en la zona de Tierra Caliente. Los lugareños dicen que éstos grupos armados dominan casi cada aspecto de vida en la región, controlando la población con una combinación implacable de sobornos y terror – como por ejemplo, la desaparición de 43 estudiantes en el pueblo vecino de Iguala, en el otoño de 2014.

Iguala se encuentra apenas a treinta minutos de Teloloapan, el pueblo de Francisco, y el vive a diario con la amenaza que representa el crimen organizado en su propia comunidad.

Y sin embargo, de alguna manera, Francisco continúa trabajando entre balaceras, decapitaciones, y secuestros. Tal vez, algunos de los escritores estadounidenses y europeos quien se suscriben a la queja – tan de moda – de las distracciones como teléfonos móviles e internet que les impiden escribir, podrían aprender del ejemplo de Francisco. La amenaza, que suponen para la concentración del escritor, como las actualizaciones de Facebook o las noticias deportivas, palidecen ante las balaceras fortuitas y el constante miedo a represión de los carteles que escritores como Francisco deben soportar.

En la obra más reciente de Francisco, Una Flor para Lucero, éste aborda el peliagudo problema de los derechos y educación de mujeres en México. El autor, que fue profesor, se inspira en sus experiencias pasadas para reproducir con exactitud la voz de una estudiante de la escuela secundaria que tiene que lidiar con la violencia, la pobreza y el machismo profundamente arraigado en su cultura.

En nuestro encuentro en un restaurante de Teloloapan, Francisco me cuenta que el libro refleja “la cruda realidad del sistema educativo en México.” Los meseros y otros comensales parecen reconocerle, le saludan con la cabeza y le llaman “profe” al pasar por nuestra mesa.

“Estos problemas aún persisten,” dice Francisco, quien también dirige un club atlético para jóvenes en riesgo. “La triste verdad es que muchas mujeres sufren en silencio.”

Gracias a su determinación por dar una voz a los acallados – en parte como homenaje a las dificultades de su propia madre – Francisco ha creado un persuasivo retrato de una adolescente al borde del abismo. El humor, resistencia e indignación moral de Lucero recordará a los lectores a Tess D’Urberville y Elizabeth Bennet – incluso mientras Lucero se enfrenta a peligros que esas intrépidas heroínas apenas podrían haber imaginado.

En cuanto a las chicas y jóvenes como Lucero, que sufren este terror en tantas partes de México: “A nadie le importa,” dice Francisco, “y nadie hace nada.” – Jeremy Kryt, marzo de 2016

La Tardeada

En el pueblo había muy pocas tiendas comerciales, pero había una papelería donde vendían periódicos y revistas, ahí cuando pasábamos con Luz vi en la portada principal de un periódico: “Esposo asesina a su esposa”, me llamó la atención.

Me acerqué con miedo pero pudo más mi curiosidad, ya cuando estuve frente a esa imagen que daba terror empecé a leer, su esposo la había matado por celos, y cuando cometió el crimen estaba alcoholizado, se podía apreciar que antes de matarla la golpeó hasta desfigurarle el rostro. ¡Pobre mujer! ¿Tendría hijos? Qué pensarán? ¿Qué va a ser de ellos? ¡Pobrecitos!

De pronto sentí que me temblaban la piernas, Dios mío esto le pudo haber sucedido a mi madre, la pudo haber matado mi padre en una de tantas golpizas que le dio el desdichado de mi progenitor, sí, bien qué recuerdo cada momento frustrante, quedó muy bien grabado en mi mente, disfrutaba el maldito golpearla, quizá no la mató físicamente pero mató su autoestima. . . ¡Su alma! Espero y sea feliz, tal vez por eso me abandonó, quiso arrancar de tajo con todo lo que le recordara a mi padre, quiso dejar por completo su obscuro pasado, ya no quería saber nada, olvidarlo y olvidarse de todo lo que se lo recordara.

—Chola…!Chola! ¿En qué piensas? Andas en la luna, te metiste una tacha ¿O te fuiste de parranda, estás cruda y no dormiste nada, verdad?

—Nada de eso pinche Luz estás loca, tú córrele que vamos a llegar tarde.

Cómo explicarle mis tormentosos pensamientos, cómo hablarle de mis desdichas. . .¡de mi abandono! Cómo podría ella entender mi vida si Luz tenía un hogar, una familia, ni siquiera comprendo porqué le gustaba el desmadre sí en su casa lo tenía todo, o por lo menos eso parecía.

—Ya llegamos Chola, mira cuantos chavitos hay, aquí tenemos que encontrar pareja para la tardeada de aniversario de la escuela.

—Sí claro, ¿recuerdas el año pasado? Estuvo de pelos no paramos de bailar, sobre todo los ponchecitos con su respectivo tequila ¿Qué tal eh?

—Ni me lo recuerdes pinche Luz, te pasaste, te pusiste bien briaga, nunca me dijiste porqué te embriagaste así de feo. ¿Por qué lo hiciste?

Cuantos jóvenes llevan una vida alcohólica activa y en sus casas sus padres ni siquiera se han enterado, piensan que sus hijos son unos angelitos, sin saber que ya están atrapados en las garras del alcohol, y que difícilmente podrán escapar de él, algunos se enteran cuando ya es demasiado tarde, lamentablemente muchos casos así terminan en tragedia cuando mezclan el alcohol con el volante. ¿Cómo le hicieron para engañar a sus padres?, cómo lograron ocultárselo.

—¡Ah!, es que discutí con mi padre, no me entiende ya me tiene harta, se la pasa cuidándome. ¡Mi niña para a acá! Mi niña esto, mi niña aquello, ya basta, se pasa creo que me cuida demasiado ya no soy su niñita soy una mujer, quiero vivir mi vida, que me dejen en paz sobre todo cuando me cuenta su aburrida historia: ¡Que no quiero que sufras lo que yo sufrí! A mi qué me importa, fue su vida no es mi culpa, yo soy joven y tengo que vivir. . .

Luz continuó contando lo de su padre pero ya no le hice caso, me concentré y reflexioné sobre mi vida, a ella la cuidaban, protegían, luchaban porque tuviera un futuro prometedor, y lo más maravilloso: ¡La amaban! Sin embargo, por mi nadie se preocupaba sólo la abuela, que se la pasaba insultándome por mi mala conducta en la escuela o porque llegaba tarde más bien de madrugada y ebria, mi vida toda torcida en plena caída y la Luz echando todo el cariño de sus padres a la basura, pinche mundo está loco, al parecer nunca estamos contentos con lo que nos toca vivir, disfrutar y ser feliz con lo que tenemos, sólo que en mi caso, ¡no tenía nada! De pronto regresé a la realidad, y la Luz no paraba de quejarse.

—Que si llego tarde se enojan o ya están llamando al celular: ¿Dónde estás? ¿Con quién? ¿Qué haces? ¡El besito de despedida! Las bendiciones, ¡Te cuidas! me fastidian, Chola. ¿Me estás poniendo atención?

—Claro que sí amiga, pero ya párale, te quejas de todo; mira ese chavo está como quiere ahorita vas a ver que no se resiste a mis encantos.

—Llégale Chola llégale, todo tuyo.

La belleza es un castigo, todos me ven de esa manera creo que es lo único que me heredó mi madre, pienso en un futuro dedicarme al modelaje, me gusta, siento que soy muy femenina y sexy, lo tengo que lograr. Al final todo salió bien, encontramos lo que andábamos buscando; otros chicos igual que nosotras de reventados en el desborde y que estaban dispuestos a pasársela de pelos en nuestro aniversario; y así fue, llegó el día de la fiesta de aniversario de nuestra escuela, y como lo habíamos planeado, durante toda la noche de aniversario bailamos sin parar pero la fiesta no paro ahí, después del baile vino lo bueno con toda la banda, nos fuimos a casa de una compañera a la que le rentaban un cuarto sus padres para que estudiara, querían que ella ya no trabajara en el campo, así que la mandaron a estudiar, esa noche ahí hubo de todo, cervezas, alcohol, tóxicos y mucho más. . . Llegué a casa hasta al siguiente día total ¡nadie me buscaba! La abuela ni siquiera lo notaba.

—Jóvenes ¿Trajeron la tarea? Porque les toca exponer por equipos, y recuerden que con esa calificación voy a evaluar todo el semestre.

Faltaba mucho el profesor, y siempre hacia lo mismo, con un solo examen o trabajo nos evaluaba, y cuando no tenía con qué evaluar nos ponía la misma calificación del periodo pasado, en una ocasión él mismo nos lo contó. Saben qué chavos. . . ¡Perdí mis listas! ¿Así que este semestre qué creen?. . . Todos tienen diez!

—¿Y tú Chola trajiste la tarea?

—No Luz, haber qué inventamos, total . . . , el profe ni sabe nada del tema, por eso nos deja que investiguemos, a él sólo le gusta que esté bonito, con presentación, jamás evalúa el contenido ni el esfuerzo.

Mientras los compañeros exponían nosotras nos salimos del salón con el pretexto de ir al baño, nadie notó nuestra ausencia, o quizá ya se habían acostumbrado, éramos las alumnas invisibles, ¡nadie nos veía! Además el profe ya había pasado lista, por lo tanto ya teníamos asistencia, nos la volamos para ir al cibercafé a chatear, escuchar canciones y ver algo de pornografía fuerte, ya después entregaríamos un trabajo al profe, yo sabía que le simpatizaba, siempre me ponía diez aunque no entrara, creo que por eso me ponía diez para que no estuviera en el salón distrayendo a mis compañeros, principalmente a los que sí les interesaba aprender, yo sólo iba a echar relajo – o por alguna razón pero me evaluaba bien, en una ocasión lo sorprendí mirándome de una manera sucia, sentí que recorrió mi cuerpo, sobre todo la forma de cómo me abrazaba, grotesca e intencionada, no era afecto o cariño la forma de cómo me palpaba cuando me abrazaba posando su mano en mi hombro no era con la intensión de darme apoyo, cariño o protección, pero a mi poco me interesaba, sabía que al final del periodo tendría mi diez.

Fingía bien ser un maestro serio hasta tímido, sus compañeros lo tenían en concepto de un maestro tranquilo, nadie lo conocía bien, era morboso con rostro de beato, además no se podía confiar en él, una de mis compañeras le confió que ella quería suicidarse porque había sido violada por mucho tiempo por su mismo padre, ¡su mismo padre! Convertido en una bestia, le contó al profesor que ella era la chica que salió en los periódicos con la nota “jovencita intenta suicidarse porque la dejó su novio” o era su novio su violador, ¡fue su padre! Y el maestro riendo sarcásticamente lo contó al grupo, mentecato, cómo podríamos confiar en un tipo así; inmaduro, que no asimilaba cuál era su noble tarea como maestro ni el daño que estaba causando en mi compañera que de victima pasó a ser la burla de todo el grupo, nada tenían que ver las instituciones para tener logros, calidad y alumnos excelentes capacitados para enfrentar las adversidades y conquistar el mundo, la naturaleza de su ser estaba en él y sólo él era el responsable de sus acciones no había justificación, ¡mucho menos culpables! Sólo él.

(c) Francisco Antúnez Corrales/Todos derechos reservados

Para escribir al escritor:

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